PRONUNCIAMIENTO CONTRA LA CAMPAÑA DE ESPIONAJE Y PROPAGANDA DE ÁLVARO URIBE Y EL UNIVERSAL.

El Movimiento Mexicano de Solidaridad con las Luchas del Pueblo Colombiano se pronuncia de manera enfática contra la reciente campaña de propaganda negra instrumentada en su contra por los gobiernos colombiano y estadounidense, quienes para llevar adelante su empresa cuentan con la incondicional participación del diario mexicano El Universal y la obsecuencia de las autoridades mexicanas, quienes han permitido a personajes estelares de la narcoparapolítica colombiana -como es el caso del vicepresidente colombiano Francisco Santos- hacer señalamientos carentes de todo sustento, en detrimento de la soberanía de nuestro país.

No es esta la primera vez que el gobierno terrorista de Uribe se vale de los medios informativos al servicio de la derecha mexicana para calumniar y exigir la represión de los ciudadanos mexicanos solidarios con el pueblo colombiano. Ya antes fue el diario Crónica quien hizo esa labor propagandística en favor del gobierno del narcoparamilitar. Pero en esta ocasión queda totalmente al descubierto la intención represiva de tal campaña, así como la vinculación orgánica entre la ultraderecha mexicana y la colombiana.

Tampoco es la primera vez que agentes de la inteligencia colombiana realizan acciones de espionaje contra organizaciones y ciudadanos mexicanos. No hemos olvidado, por ejemplo, cuando en el año 2003, el entonces embajador de Colombia en México, Luis Ignacio Guzmán, mandó a sus agentes a espiar universitarios, violando la autonomía de la UNAM y la soberanía del país, para después hacer una irresponsable y brutal acusación sobre la supuesta presencia de oficinas clandestinas de las FARC en México. Pese al fracaso y obligado regreso a Colombia del señor Guzmán, el uribismo ha mantenido sistemáticamente sus ilegales labores de inteligencia en nuestro país.

Ahora, apenas aprobadas las modificaciones legales que equiparan nuestro código penal al de Estados Unidos –modificaciones que dejan aún más expuesta nuestra soberanía ante el imperialismo- en el terreno internacional, la extrema derecha colombiana se sintió con la confianza de hacerle un cobro de favores al gobierno mexicano. A cambio de asistencia en la construcción de una Dictadura Civil –a tono con la de Uribe en Colombia-, el gobierno colombiano pide que se arrase con cualquier muestra de apoyo al pueblo de aquel país en el nuestro. No se trata sólo del tema de la insurgencia revolucionaria; toda manifestación de repudio al régimen paramilitar será considerada como sospechosa de apoyar al “terrorismo internacional”.

Inmediatamente después vendrá, no quepa duda, el acoso contra las organizaciones que brindan solidaridad al pueblo venezolano, al cubano, al palestino, al boliviano y a cualquier proceso que se oponga a los intereses del imperialismo. Todo aquel que, en México, se pronuncie por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, es desde ya sospechoso de “terrorismo” y, por lo tanto, puede ser condenado en su país o puede ser solicitado en extradición por los Estados Unidos. Eso es lo que verdaderamente están impulsando los imperialistas y los gobiernos comprometidos con ellos.

En la editorial de El Universal del 10 de mayo del 2007, en un tono más bien rabioso, el periódico derechista señala la supuesta presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en territorio nacional, organización que, según el artículo, estaría reclutando jóvenes mexicanos para “exportar la revolución”. Concluye el diario que “La agenda de las FARC no es nuestra, y amenaza no sólo a un país amigo, con el que tenemos relaciones bien consolidadas, sino a nosotros mismos, y a Estados Unidos en su doble vertiente de droga y terrorismo.”

Cabe señalar que estas afirmaciones son hechas con base en las respuestas de Francisco Santos, vicepresidente colombiano, a una entrevista hecha por El Universal. Cualquier periodista novato tomaría sus precauciones antes de dar crédito a las palabras de Santos, quien oficia como funcionario de primer orden en un gobierno que hoy es cuestionado en todo el mundo –Estados Unidos incluido- por su estrecha alianza con los jefes de las bandas paramilitares responsables de los más atroces crímenes contra la humanidad cometidos en Colombia.

En el mismo número de El Universal, aparece un artículo firmado por Doris Gómora, quien reporta que agentes colombianos y gringos hacen labores de espionaje contra ciudadanos mexicanos en territorio mexicano. ¡Y a los señores de El Universal eso les parece perfectamente admisible! Eso no les parece condenable ni merece una sola línea de sus editoriales, como tampoco ha merecido una sola línea el hecho de que el embajador de Colombia en México, Luis Camilo Osorio Isaza, esté siendo señalado en su país de haber usado su cargo anterior (Fiscal General de la Nación) para encubrir a funcionarios del gobierno colombiano ligados a los paramilitares, así como del desmantelamiento de la Unidad Nacional de Derechos Humanos de la misma dependencia, obligando así al exilio a muchos de los jueces y juezas que se dedicaban a la investigación de masacres contra la población civil cometidas por los paramilitares y el Estado. Eso no es, al parecer, de interés periodístico para El Universal. No cabe duda: la consigna política de dicho diario viene desde la propia embajada colombiana y cuenta con el absoluto respaldo de los gringos y el sector más proimperialista del Estado mexicano.

Por su parte, el organismo de espionaje colombiano conocido como DAS (Departamento Administrativo de Seguridad, principal proveedor de información de EL Universal para sus artículos sobre Colombia) cuenta en su interior con una red de paramilitares que ha penetrado al grado de registrar en su nómina a más de un directivo de esa dependencia. Y qué decir de la DEA gringa –otro de los proveedores de propaganda para El Universal-, ese administrador estadounidense de cárteles encargado de supervisar y repartir al gusto de los gringos el mercado mundial de las drogas. En esas “confiabilísimas” fuentes informativas se respalda El Universal a la hora de difundir información envenenada sobre el caso colombiano.

Basta ya de simulaciones: los empresarios de El Universal, así como la ultraderecha mexicana y el gobierno narcoparamilitar de Colombia saben que sus afirmaciones son falaces hasta el ridículo. O cómo podemos llamar, si no, a la teoría del supuesto “millón de dólares” que las FARC, según versión de Santos, destinarían a su “Frente Internacional”. Es ridículo, entre otras cosas, porque dicho “Frente” no existe. Si los empresarios- periodistas de El Universal no confiaran tan ciegamente en la propaganda del DAS y compañía, posiblemente ya se hubieran enterado que las FARC no firman ningún documento con ese nombre. De más está decir que el Movimiento Mexicano de Solidaridad con las Luchas del Pueblo Colombiano (MMSLPC) se financia única y exclusivamente con las contribuciones de sus miembros y no con el “Oro de Moscú”, ahora en versión selvático- andina.

El nuestro, es un Movimiento de Solidaridad amplio que agrupa a personas y organizaciones preocupadas por la terrible situación que aqueja a Colombia, por la guerra que le ha sido impuesta desde el poder corrupto a ese pueblo hermano. Esa ha sido nuestra tarea, ese es el eje principal de nuestro Movimiento y nadie, ningún aliado del narcoparamilitarismo colombiano, va a decirnos en nuestro país –poseedor de una gran historia de solidaridad con los pueblos que han luchado a lo largo de la historia- como debemos actuar al respecto.

Nuestro Movimiento es legal en México, país que, muy a pesar de unos cuantos, aún conserva los derechos de libre asociación y libre expresión de ideas. Nuestros eventos, como el reciente y exitoso Primer Encuentro Nacional de Solidaridad con las Luchas del Pueblo Colombiano, han sido celebrados de manera pública, y a ellos han asistido personalidades de la vida académica, política, parlamentaria y cultural del país, así como organizaciones que se sienten solidarias con la tragedia del pueblo colombiano. Resulta infame querer condenar la solidaridad internacional, patrimonio de nuestro pueblo y producto de la lucha que por décadas han dado hombres y mujeres contra las fuerzas reaccionarias.

Desde su nacimiento, el MMSLPC ha denunciado la injerencia imperialista en México, así como el papel de los narcoparamilitares colombianos en el impulso de una política de Seguridad Democrática (entiéndase Dictadura Civil) al estilo de Uribe para nuestro país. Hoy ratificamos dicha denuncia.

Estados Unidos busca, ante la derrota de su proyecto anexionista ALCA y el avance de los procesos progresistas y defensores de la soberanía nacional en América Latina y el Caribe, hacer de las instituciones mexicanas extensión de las estadounidenses. La violación de los derechos humanos por parte de autoridades, la militarización de la sociedad, la figura del “terrorismo internacional” como supuesta prioridad nacional y la persecución y condena de luchadores sociales son apenas los primeros pasos de un proceso de avasallamiento de la soberanía que en Colombia lleva ya varios años practicándose.

En eso están unidos los oligarcas de aquí y de allá. Tienen miedo al avance de los pueblos latinoamericanos, y con razón; bastante han abusado de las mayorías populares en exclusivo favor de sus mezquinos intereses.

Nosotros, como parte del pueblo mexicano que sale en defensa de sus derechos, decimos: no a la persecución de los luchadores sociales, no a la proscripción de la solidaridad internacional. Allá ellos, la ultraderecha mexicana, si está dispuesta a meter las manos al fuego por un gobierno como el colombiano, al que -por su origen y práctica paramilitar, por su probada implicación con el narcotráfico- se le están cerrando ahora mismo las puertas de los Congresos, Parlamentos y Asambleas en todo el mundo. Allá ellos si apuestan su credibilidad a nivel internacional –cualquiera que esta sea- en favorecer un régimen al que Estados Unidos apoya en lo privado, pero que en lo público va dejando cada vez más desprotegido a causa de su grado de desprestigio obtenido a punta de narcodólares y sangre.

A la oligarquía narcoparamilitar de Colombia qué se le puede decir: señores, dejen de buscar en todos los rincones del mundo; las FARC están en Colombia y es precisamente ahí donde no han podido derrotarlas. No intenten llevar su infame guerra a otros lugares del planeta. No pierdan su tiempo intentando aislar la solidaridad con el pueblo colombiano pues, como ha dejado de manifiesto una y otra vez la historia, los gobiernos pasan, los pueblos quedan.

¡Que renuncie Uribe, por paramilitar e ilegítimo!

¡Viva el internacionalismo solidario!

Movimiento Mexicano de Solidaridad con las Luchas del Pueblo Colombiano

Ciudad de México, Mayo del 2007.